El Papa va de compras

El Papa ha encargado unos vestiditos. Benedicto XVI habría mandado hacer 30 nuevas casullas para el Domingo de Ramos cuyo diseño estaba inspirado en el papa León X, que gobernó el destino de la Iglesia entre 1513 y 1521, pero con el escudo de armas de Ratzinger. Según parece, sin embargo, esos trajes serán reservados para nueva ocasión, quizá la fiesta de Pentecostés.
Nos enteramos de todo esto en un artículo del liturgista y profesor de la Gregoriana Keith F. Pecklers. Benedicto XVI ha dado un trabajo renovado a los expertos en liturgia con sus nuevos modelos. Los comentarias conservadores estarían encantados: significa una apuesta por una liturgia anterior al Concilio Vaticano II. El Papa se había convertido en un mero obispo a gran escala, cuando en realidad, dicen, es un monarca. La liturgia debe expresarlo. Sea lo que sea, no está tan claro, dice Pecklers, pero no niega que las aspiraciones de Ratzinger sean ser un monarca.
Aparentemene el gusto de este Papa por trapitos antiguos tiene un par de motivos. Uno sería claro: Joseph Ratzinger sería un hombre elegante, “los que le conocen dan fe de su extraordinaria atención al detalle y su gusto impecable”, dice Pecklers. El segundo es más difícil de saber. Puede tener algo que ver con el nuevo maestro de ceremonias del Papa, Guido Marini, quien se divertiría con estas cosas. No son menudencias. Así describe Pecklers el vestido del Papa el último miércoles de ceniza: “Es una ‘via media’ entre la casulla gótica más holgada y la más restringida casulla romana de final del barroco. Es mucho más larga que la casulla por delante, y los lados llegan hasta los codos”. No es fácil ser un experto en alta costura papal. Habrá que seguir los detalles de las capas de Benedicto para ver qué quiere contarnos que no sepamos ya.

Revistas del grupo

Nuestra redacción

Publicidad