Que me quede como estoy

Pilar del Río
En todo este asunto me siento como aquél que decía: “Virgencita, que me quede como estoy”. Aunque con la actual legislación el aborto es libre de hecho (a pesar de lo que dice la actual ley) en España se ha abierto de nuevo el debate. Puede que sea para acabar con la esquizofrenia de lo que debería ser –sólo en los tres famosos supuestos– y lo que de verdad es –quien quiere abortar, aborta; perdón que no se dice así ahora, quería decir que quien quiera “interrumpir voluntariamente el embarazo” puede hacerlo sin más. Basta con llamar a una clínica privada y pedir hora. Así de fácil.
Se habla de supuestos y de plazos, pero yo creo que la nueva ley debería ser más restrictiva aún y controlar sobre todo la aplicación del tercer supuesto, el que hace referencia a la salud psíquica de la madre que es el supuesto invocado en el 90 por ciento de los abortos que se perpetran en España y que, además, se realizan en centros privados, con ánimo de lucro y sin límite de fecha de gestación. 36, 37, 38 semanas… fetos ya viables con los que se comete una lucrativa carnicería. ¡Qué incongruencia! El sistema de salud dejándose miles de euros para sacar adelante a prematuros de 24 semanas y las privadas ganando miles de euros para que no vayan adelante los fetos viables sin ningún mecanismo de control por parte del legislador. Esto es una barbaridad.
¿No peligraba la salud psicológica de la madre ya desde las primeras semanas de embarazo?¿ Por qué esperar al final de la gestación? ¿No sería mejor ayudar económica y socialmente a la madres con dificultades para que puedan tener el hijo? ¿Es que nadie va a proteger la vida del nasciturus ya nunca más?

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