Siete convicciones éticas para empresarios

Josep M. Margenat
1. La riqueza no se crea sola, sino con la participación de muchos. La iniciativa de quienes conocen el difícil arte de hacer aumentar el valor de las cosas es necesaria: esos son los empresarios. Has de saber crear riqueza teniendo en cuenta a todos los demás, a todos los que son afectados por tus decisiones para bien y para mal, y has de evitar todos los daños que puedas.

2. La igualdad es tan importante como la libertad, y sin la primera no habrá una libertad real que sea expansiva y no quede clausurada en la injusticia. No pretendas monopolizar los beneficios en pocas manos, ni tampoco sólo en las tuyas, y echar las culpas a los otros y cargarles con las pérdidas. Tu libertad y tu acción en favor de la libertad como empresario depende de que tengas en cuanta a los otros. Muchos aspiran a participar de esa libertad. Contribuye a una libertad expansiva para todos desde la igualdad. La libertad en una sociedad abierta debe ser posible para todos.

3. Un empresario responsable es un ciudadano responsable. En una sociedad de personas e instituciones responsables es urgente que haya empresarios responsables, personas que no sólo funcionan porque la ley, las administraciones o las necesidades económicas imponen algo. Actúa como empresario responsable: por propia iniciativa, en función del bien común, del avance de la justicia, en interés de todos, con las reglas del mercado.

4. Ante la mundialización todos somos responsables de todos. No podemos vivir como espectadores, como consumidores de pasividad, menos como depredadores o bandidos. Exige en tu empresa la responsabilidad de los otros, junto a la tuya propia. Defiende la máxima participación de todos en las decisiones que a todos afectan. Mira y prevé siempre las consecuencias de todos tus actos, que afectan a otros cerca, y también lejos de dónde tú actúas.

5. La confianza es el “hábito del corazón” esencial para la economía. En Europa estamos capacitados para proponer y hacer extender una cultura de la confianza, para crear confianza en el ámbito internacional mundial. Genera confianza en tu entorno, aprende a comprometerte con la verdad que dices, con la fecha o calidad que prometes, con el trato del que presumes. Aprende a ampliar los ámbitos de confianza.

6. El mercado no puede regularse solo, porque ignora aquellos bienes llamados bienes públicos, cuyos beneficios no se pueden o deben privatizar, e ignora a los prescindibles, personas que no tienen capacidad de ofrecer nada a cambio, los “insolventes”. Promueve como empresario una buena regulación pública del mercado, la más amplia autorregulación empresarial, el respeto a las leyes y el compromiso por la justicia en todos los ámbitos.

7. El capitalismo individualista posesivo busca la acumulación de beneficios y su privatización patrimonial: es un tipo de capitalismo que no puede ser éticamente aceptado ad infinitum, pues los bienes de la tierra son para todos los hombres y mujeres. El capitalismo individualista excluye a las inmensas mayorías.
Por ello contribuye a un capitalismo humano desde la empresa y el mercado que ponga el centro en el intercambio igualmente libre para todos, con una distribución que permita participar del beneficio a los más posibles, cada vez en círculos más extensos, sin olvidar en la carrera a los más pobres. Contribuye al socialismo de mercado, el otro nombre y horizonte del capitalismo social. Obtén beneficios para tu empresa y para ti, son la señal del valor de tu trabajo, de su calidad y de su utilidad. Pero no los obtengas a cualquier coste ni de cualquier forma. No eres un animal, eres un hombre.

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