Por los pies

Andrés González Castro
Me encanta esa frase laudatoria que se dirige a un tercero diciendo: “Fulano se viste por los pies”. Algo harto difícil para ponerse una corbata si uno no es Charlie Rivel y dispone de una silla. Mi manera de vestir suele ser ésta: ropa de marca y de la temporada anterior, como poco, adquirida en tiendas de fábrica o similares. Si es de temporada, me la compro en rebajas. La tercera vía es confiar en los regalos o pedir algo expresamente en vísperas del cumpleaños, el santo, Navidad. El denominador común de mis tres maneras de conseguir un fondo de armario es que por ello pago poco o nada.
Abundo en la primera vía de obtención de ropa. Hasta hace un año, una tienda sacaba al mercadillo de los sábados indumentaria de la temporada precedente. Pantalones, bermudas, polos, camisas, chaquetas: todo estaba a precio de risa en Casasayas, mi alfa y omega. ¡Todo de marca! Pero me parece poco elegante hacer propaganda gratuita de Levi’s, Desigual, Thomas Burberry, Lacoste o Miró Jeans. Pagar 10, 15 o 20 euros por esas piezas era fantástico. Tanta baratura a veces tenía gato encerrado. Por ejemplo, un polo rosa, el muy felón, me tiñó el resto de prendas de la lavadora. Otra vez descubrí demasiado tarde que unos tejanos eran excesivamente bajos de cintura para quien no tiene vocación de enseñar los calzoncillos.
A quienes tengan objeciones a ponerse ropa de la temporada anterior les recuerdo que, con paciencia, pueden coger el tren de la moda cuando esta vuelva a pasar ante su puerta al cabo de los años. ¡Quién me iba a decir que mis Converse de punta de goma iban a ser lo más in un lustro después de adquirirlas, y venderse a más de 40 euros! ¡Si yo las había comprado en tiempos de la peseta por 1.200!
Creo que la resultante de mis combinaciones se acerca a lo que Carpentier aplicaba al estilo de las ciudades americanas: el de las cosas sin estilo. Informal y de marca, pero sin caer en el hombre anuncio, un tanto estridente, limpio y no siempre planchado. Demasiado pijo para Naomi Klein y demasiado proletario para quienes visten de Custo para arriba.

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