Todas las notas

Fernando Montobbio
Un 10, y no sabría explicar por qué, a las sensaciones armónicas que siempre me ha producido el Stille Nacht (Silent Night, Noche de Paz, Santa Nit). Sencilla y perfecta.
El ingenuo abandono a los sentimientos fraternales es un 9.
A las compañías nuevas que alegran la casa y a los reencuentros un 8 (porque 2 de cada 10 suelen ser tan entrañables como plomos).
Me pondré un 7 en cuanto a las puntuales conexiones espirituales con la verdadera alegría cristiana, me resto 3 por ser solo puntuales.
Los esfuerzos de todos por ser mejores y agradecidos merecen un discreto 6, no es una nota muy alta por la falta de mantenimiento.
Un 5 a las liturgias decorativas usadas en adviento, especialmente las que pretenden decirte lo que debes sentir –lo que es definitivamente una falta de respeto– en vez de ayudarte a renacer.
Un 4 para esos momentos en los que de pronto nos invade una tristeza, que lejos de ser dulzona y comprensiva, es dura y nos envejece.
Ya en zona de suspensos bajos: un 3 a las frivolidades que, superando comprensibles licencias mundanas, se convierten en banalidades paganas, desproporcionadas e hirientes.
El 2 está reservado para la mercantilización de esta temporada 2008, que si la puntúo es sólo por la parte que tiene de necesaria para muchos. Un 1 por los olvidos. Y un cero de saldo disponible.
(P.S: Acaba de golpearme un anuncio “navideño”: un lujoso descapotable color vino con el eslogan “Así en la Tierra como en el Cielo”. Como lo lees.) Es lo que hay.

Revistas del grupo

Publicidad