No se compre ya más cosas

La sabiduría popular tiende a recomendar que gastemos el dinero que tengamos en bienes materiales: casas, coches, muebles, cuadros, joyas, cosas que se pueden tocar, poseer. Pero un estudio de la Universidad de San Francisco ha demostrado que si lo que queremos es que nuestro dinero nos dé felicidad lo que hemos de comprar no son cosas, sino experiencias: cenas fuera, viajes, entradas.
Según el encargado de del estudio, Ryan Howell, “las compras de experiencias resultan en mayor bienestar porque satisfacen necesidades más altas, especialmente la necesidad de contacto social y vitalidad: el sentimiento de estar vivos”. La próxima vez que queramos comprar una segunda residencia, deberemos pensarlo dos veces. Mataremos dos pájaros de un tiro: primero, nos ahorraremos dinero para poder gastarlo en experiencias más plenas, y segundo, nos ahorraremos todos los dolores de cabeza e inversiones que requiere mantener una segunda casa. Lo mismo pasa si queremos comprar un coche de más, claro. Es mejor en suma invertir el dinero en pasar un buen rato y dejar a los demás que digan: “¡Y te gastas cien euros en una cena! Mejor me compro unos zapatos”. Que se queden en casa con sus zapatos nuevos.
Nosotros queremos creer –esperamos no equivocarnos– que El Ciervo es una experiencia más que una posesión. Pueden seguir comprándolo. A ver si hace feliz.

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