Disponibilidad

Iñigo Méndez de Vigo
Según un querido y sabio amigo mío, ponerse a dieta y aprender inglés son los dos deseos que mejor expresan la voluntad de cambio de los españoles.
Pero debido a cierto espíritu de contradicción y también, por qué no decirlo, a que he cumplido mis expectativos en un caso y he claudicado en el otro –y dejaré al lector la duda de la elección – , lo que espero de mí en el futuro inmediato es aquello que Heidegger denominaba Gelasenheit o disponibilidad de la vida.
Para llevar a cabo esa ambición deberé realizar, con carácter previo, varios actos cuasi heroicos: destruir las agendas, tirar los relojes al mar y rechazar los compromisos irrenunciables e inexcusables.
Con ello lograría pasar más tiempo con mi familia, dedicar muchos ratos perdidos a conversar con mis amigos, pasear por los mercados y visitar países de nombre evocador. También podría ¡ay! escribir algún verso, componer alguna rima para alejar la tentación del verso suelto e, incluso, buscar un alma caritativa que quisiera leerlos.
Esta nueva disponibilidad de mi vida exigirá algunas compensaciones, por lo que también espero ciertas renuncias. Me comprometo a no empezar por enésima vez el Ulises. A no adquirir ni una sola versión más de los Maestros Cantores. A no escribir un libro cuyo epitafio sea “Y así seguiremos adelante, botes contra la corriente empujados incesantemente hacia el pasado”. Y a rechazar en el futuro mi participación en cualquier ejercicio más propio de “la vida es sueño” que de la pura y dura realidad.

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