En la homilía, sí

Pablo d’Ors
Procuro evitarlos, pues se han convertido en un lugar común. Ahora bien, en plena liturgia, en particular en la homilía, a veces todavía surten su efecto. La mayoría de los feligreses, sin embargo, al oírlos sigue sonriendo con toda beatitud y placidez. Hablar con toda propiedad, en perfecto castellano, es hoy mucho más provocador.

Revistas del grupo

Nuestra redacción

Publicidad