Aprender de lo sabido

Norbert Bilbeny
Siempre se aprende algo. A una cierta edad, y en cuanto al –llamémosle así– aprendizaje de la vida, se aprende casi en sentido platónico. Es decir, viene a la mente, se resucita, lo que ya se sabía. Remachamos lo sabido. Pocas cosas nos sorprenden ya, pero con inocencia o ingenuidad, pensamos: eso es como nuevo.
Quizá mi principal aprendizaje de 2008 es lo que queda de mi experiencia de candidato al rectorado de la Universidad de Barcelona. Me he movido dentro de un círculo homogéneo y sin duda cerrado: la comunidad universitaria. He tenido gran cantidad de contactos y entrevistas, de sesiones de trabajo con mi equipo y de actos electorales (38). No gané; pero no perdí nada. Al contrario; he corroborado, lo que ya es aprender, que la mayoría de la gente en la universidad es respetuosa y generalmente bien dispuesta. Puedo decir también que me he encontrado con personas muy vocacionales, trabajadoras y desinteresadas. Otras, en cambio no son trigo limpio. Nihil novum. En cualquier caso, la experiencia de la candidatura ha sido un privilegio para mí. Gran casa, la universidad. Estoy orgulloso de la mía.

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