Husserl y sus discípulos

Miquel Siguan
Edmundo Husserl ha sido uno de los pensadores más influyentes del siglo xx. Su influencia fue muy grande y entre otras cosas lleva directamente a la filosofía existencial de Heidegger y de Sartre. En España Ortega y Gasset dio a conocer su pensamiento.
Husserl había nacido en Prosnitz, en lo que hoy es Chequia, en 1859, y estudió en matemáticas. Sólo después de seguir cursos de filosofía de Brentano en Viena, se dedicó a la filosofía. En 1887 fue nombrado profesor de filosofía en Halle, en 1906 en Gottinga y en 1916 en Freiburg, donde permaneció hasta su muerte en 1938.
Husserl era de ascendencia judía, aunque no profesaba su religión, y en un momento de su vida se incorporó a la iglesia luterana (su esposa era igualmente judía). En 1929 cumplió 70 años y aunque nominalmente se jubiló siguió en la universidad. Pero el antisemitismo que Hitler predicaba empezaba a hacer efecto y pronto se encontró aislado. Cuando, en 1933, Hitler se convirtió en canciller de Alemania, todos los profesores de origen judío fueron eliminados. De manera que pasó los últimos años de su vida sin más compañía que la de su esposa y algunos discípulos.
Siempre había escrito mucho, más de lo que publicaba, y con la soledad todavía más. Para escribir utilizaba un sistema taquigráfico propio que sólo algunos de sus colaboradores podían descifrar. De manera que al morir en su casa se acumulaban decenas de miles de páginas manuscritas y difíciles de interpretar por las que nadie parecía interesarse. Pero con gran sorpresa de su esposa unos meses después llegó a su casa un religioso franciscano belga, Herman Van Breda, de la Universidad de Lovaina, interesándose por los papeles.

La renovación social católica
La Universidad Católica de Lovaina fue fundada a finales del siglo xix para renovar el pensamiento católico. Fue allí donde se gestó lo que se ha llamado la “doctrina social católica”. Y fue allí donde se gestó y divulgó la renovación de la filosofía escolástica tradicional. No es por tanto por casualidad que se sintiese interés y simpatía por la obra de Husserl.
Van Breda había estudiado filosofía en Lovaina y había dedicado su trabajo final de carrera a la obra juvenil de Husserl, con la intención de dedicar su tesis doctoral a la fenomenología. Cuando supo el aislamiento a que estaba sometido en su país, acarició la idea de establecer en Lovaina un “archivo Husserl”, de manera que poco después de la muerte de Husserl, se dirigió a Freiburg con un doble objetivo: localizar materiales que le pudiesen ser útiles para fundamentar su tesis y examinar las posibilidades de que una parte de los papeles que el maestro había dejado se guardasen en Lovaina.
Lo que encontró en el domicilio de Freiburg desbordaba sus expectativas, cajas y cajas de manuscritos, más de cuarenta mil hojas de escritura taquigráfica. Y al mismo tiempo un ambiente político cada vez más hostil en contra de los judíos que hacía recomendable trasladar el material fuera de Alemania. Van Breda se puso en acción, regresó con la buena noticia de que la Universidad de Lovaina podía hacerse cargo de todo el material, pero los dirigentes de la Universidad se asustaron del coste económico. Por ejemplo había que contratar, durante un par de años o más, a uno de los asistentes de Husserl capaz de entender su letra y transcribir sus textos.
Van Breda regresó a Friburg dispuesto a llevarse los papeles, pero surgió un nuevo problema: pasar por la frontera cuatro grandes maletas llenas de manuscritos indescifrables era imposible. Una monja, antigua alumna de Husserl y una de las pocas personas que se le habían mantenido fieles y que le había velado, propuso aprovechar que su orden tenía un convento en la frontera suiza para que las monjas pasasen poco a poco los manuscritos ocultos en sus ropas, lo que en la práctica era inviable. El tiempo apremiaba. Una guerra a gran escala era inminente. Sólo parecía quedar una solución, que la embajada belga en Alemania enviara los papeles por la valija diplomática. El embajador accedió con dos condiciones: que demostrase que los papeles le pertenecían, por lo que tuvo que regresar a Freiburg para que la viuda de Husserl le formalizase la cesión, y que el ministro de Asuntos Exteriores belga autorizase el envío. Van Breda regresó otra vez a Bélgica para conseguir la autorización. Finalmente todo se arregló y los papeles de Husserl llegaron a Lovaina en noviembre de 1938. Poco después llegó la viuda gracias a cuya entereza y decisión toda había sido posible. Llegó también uno de los colaboradores capaz de entender la escritura.
Pero las dificultades no habían terminado. Dos años después el ejército alemán ocupó Bélgica. El ambiente se enrareció. Los papeles de Husserl volvieron a esconderse en una caja fuerte de la Universidad de Lovaina. El asistente capaz de leer la taquigrafía de Husserl fue movilizado y no regresó. Para salvar la vida de la viuda hubo que esconderla en un convento y fue solo cuando terminó cuando, con casi 90 años, pudo viajar a Estados Unidos para reunirse con sus hijos. Fue entonces también cuando el archivo Husserl de la Universidad de Lovaina, lentamente porque había tareas más urgentes, se puso en funcionamiento y todavía hoy sigue abierto.

La relación con Edith Stein Edith Stein nació en 1891 en Breslau, entonces capital de la región alemana de Silesia y hoy Wroclaw en Polonia. Era la hija menor de una familia judía practicante, aunque ella pronto se declaró atea. Estudió psicología con Stern, quien combinaba el interés creciente por la psicología empírica y experimental con una interpretación personalista de la conducta. A continuación estudió con Husserl en Gottinga, pero al estallar la guerra en 1914 se incorporó a un hospital como enfermera. Cuando en 1916 se clausuró el hospital, volvió al lado de Husserl esta vez en Freiburg con quien preparó su tesis doctoral Sobre la empatía, o sea el aspecto personal del conocimiento, un elemento importante en la filosofía de Husserl, quien la nombró asistente docente en una época en el que la presencia de mujeres en el profesorado universitario era excepcional. Compartía el puesto con Heidegger nombrado casi al mismo tiempo que ella.
El texto autobiográfico en el que Stein cuenta la historia de su infancia y de sus estudios hasta doctorarse es un documento precioso para conocer por dentro el ambiente de una universidad alemana en los años anteriores al nazismo. Pero poco después de doctorarse y de la lectura de los escritos de Santa Teresa en 1923 se convierte al catolicismo y abandona la universidad para dedicarse al ejercicio de la enseñanza en instituciones católicas. Escribe y publica Ser finito y ser eterno, un texto que enlaza la fenomenología de Husserl con la tradición de Aristóteles y Tomás de Aquino. En 1933 Hitler se convierte en canciller y se prohíbe a los judíos el ejercicio de la enseñanza, por lo que Edith tiene que dejar la docencia. Por los mismos días Heidegger, que en 1927 había publicado Ser y tiempo, asume el rectorado de la Universidad de Freiburg y afirma públicamente su adscripción al nacionalsocialismo.
Stein, por su parte, tras la lectura de San Juan de la Cruz, ha optado por la vía mística e ingresa en un convento del Carmelo en Colonia. Antes ha escrito al papa Pío XI pidiéndole que proteste públicamente por la persecución de los judíos. En 1938 y en vista de que en Alemania arrecia la persecución, los responsables del Carmelo la trasladan a un monasterio en Holanda pero cuando los obispos holandeses protestan públicamente contra la persecución las autoridades alemanas como represalia ordenan detener y deportar a los judíos convertidos al catolicismo y así Edith y su hermana son internadas en un campo y luego deportadas a Auschwitz donde fueron gaseadas en 1939. Sus escritos, tanto los más propiamente filosóficos como los de inspiración mística, siguen teniendo lectores y en 1988 el papa Juan Pablo II la incluyó en el catálogo de los santos.

Los discípulos Scheler y Landsberg
Entre los discípulos de Husserl, Max Scheler (18741928) fue quizá el más fiel a la metodología fenomenológica. En España, Ortega dio a conocer la obra de Scheler, que se hizo así muy popular en todos los territorios de habla hispánica.
La madre de Max Scheler era judía y su padre al casarse con ella adoptó la religión judía, de manera que Max fue educado en la práctica de esta religión. Estudió con Husserl en Gottinga de 1909 a 1913 y de manera parecida a como Husserl se había acercado al cristianismo en la iglesia luterana, Max Scheler ingresó en la Iglesia católica y su obra escrita en esta época se advierte un acercamiento a la noción de Dios. Pero no por mucho tiempo. Se había casado según el rito católico y tiempo después pretendió que la iglesia anulase su matrimonio para legitimar su unión con una alumna y al no conseguirlo se separó de la Iglesia. Paralelamente en sus escritos su idea de la divinidad se disuelve en un vago panteísmo o en la indiferencia. Murió relativamente joven, a los 54 años –en 1928– cuando la persecución nazi contra los judíos estaba todavía incubándose.
A quien sí afectó el nazismo fue al más prometedor de sus discípulos, Pablo Luis Landsberg (19011944), que había empezado su carrera universitaria al lado de su maestro pero que cuando en 1930 se prohibió a los judíos el ejercicio de la enseñanza decidió emigrar y poco después, en 1933, recibió una invitación de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona. La Universidad de Barcelona acababa de estrenar un régimen de autonomía que le permitía contratar a profesores externos. Aunque los cursos estaban dirigidos a los estudiantes avanzados y yo por aquellos días comenzaba mis estudios en la facultad, asistí a algunas de las clases, en francés, de las que guardo un emocionado recuerdo.
La estancia de Landsberg en Barcelona fue corta. En 1936 empezó la Guerra Civil y Landsberg se trasladó a París donde entró en relación con el grupo de la revista Esprit. En este ambiente formalizó su adhesión al catolicismo al que la lectura de San Agustín entre otras cosas le había acercado, una adhesión que tuvo consecuencias singulares.
Landsberg escribió y publicó en la revista Esprit un artículo en el que descalificaba el suicidio como enfrentamiento con la voluntad divina. No era un texto estrictamente teórico sino que tenía implicaciones personales. Desde que salió de Alemania huyendo de la persecución llevaba en el bolsillo una cápsula de cianuro por si un día le detenían. Una vez escrito el artículo tiró la cápsula. Una decisión que tuvo consecuencias, pues cuando el ejercito alemán ocupó Francia y comenzaron la deportaciones de judíos, Landsberg fue detenido en 1943 y trasladado al campo de Oraniemburg, donde murió un año después.

Revistas del grupo

Publicidad