Miraba al futuro

Joan Perera
Hay personas cuya trayectoria vital e intelectual seduce por su intensidad. En algunos casos quienes protagonizan esas trayectorias cuentan además con unas capacidades de rememoración que convierten todo lo vivido en jugosa materia de deleite para las sobremesas con los amigos, en sabia materia de reflexión para las reuniones con los discípulos. En Miquel Siguan concurrían ambas circunstancias, pero lo que aprendí de él no fue fruto de su atención al pasado sino de su mirada hacia el futuro. No le interesaba tanto lo vivido como lo por vivir; la experiencia le servía para analizar las consecuencias que nuestras acciones presentes tendrán sobre el mañana, y era sagaz, certero al apuntar hacia dónde había que dirigir los pasos. En los últimos quince años traté a Miquel Siguan con cierta asiduidad, y cada vez que nos encontrábamos aparecía con una propuesta nueva, con un proyecto por desarrollar, con una tarea que hacer. He aquí su mejor lección: no dejar nunca que la nostalgia del pasado y las cuitas del presente nos impidan ver las potencialidades del futuro.

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