Superar el vértigo

J. M. Caballero Bonald
Contestar a esa pregunta siempre se parecería mucho a una temeridad o una frivolidad. Lo único cierto es que no sé nada de eso y no conozco a nadie que lo sepa, a no ser que se trate de algún iluso o algún poeta lírico. Si alguna vez me cruza por la cabeza esa pregunta demoledora, me siento acosado por un tropel de perplejidades y lo único que consigo es acrecentar mi tendencia al vértigo. Esa es la sensación que mejor me define en este sentido: el vértigo. Un vértigo muy parecido al que me asalta cuando me tiendo boca arriba, al aire libre, y miro al cielo estrellado. No entiendo nada de lo que veo por ahí arriba, no entiendo nada de lo que pasa ni de lo que no pasa. Supongo que lo mismo podía haber pensado frente a semejante pregunta: ¿qué hacemos aquí? Pues a lo mejor superar ese vértigo.

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