¡Te necesitamos!

Luca Maggioni
investigador científico
Italia gastó mucho dinero en mis estudios, me formó hasta ser biotecnólogo, pero después no supo cómo mantenerme. Mi país pensó en construir mi futuro vistiéndome a la moda, nutriéndome con comida buena, bronceándome con su sol. ¡El célebre estilo de vida italiano! Pero la perspectiva de mi futuro es la que veo en un espejo: hay muchas cosas bonitas, pero todas detrás de mí.
El primer ministro italiano dijo a los jóvenes que fueran optimistas, confiaran en el futuro, y se pusieran manos a la obra y, en caso de necesidad, tener un segundo trabajo para llegar a final de mes porque tenemos energías de sobra.
Seguí al pie de la letra sus consejos durante más de seis años, sin saber que nunca cobraría tanto para ser económicamente autosuficiente. Aprendí que el mérito profesional no vale. El único mérito reconocido es tener una recomendación. O costarle poquísimo a mi jefe: mejor tener siempre contratos de formación, trabajar en negro o por pocos meses. Tengo licenciatura, máster, doctorado. ¿Para qué sirven?
Sintiéndome traicionado, vine a España buscando respeto y reconocimiento por lo que hago. Y un sueldo que me deje vivir sin pedir aún dinero a mi querida mamma.
¿Tengo perspectivas de volver a Italia? Después de trasladarme aquí, encontré por casualidad, una noche en una pizzería, el jefe del principal partido de la oposición italiana. Le expliqué los motivos de mi fuga al extranjero. Él me contestó: “Sé optimista, confía en el futuro, ponte manos a la obra y vuelve a Italia. ¡Te necesitamos!”

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