Por qué existe aún la mafia

Gaetano Davide Iannello
Hay un refrán en mi dialecto que dice: “Cu si faci i fatti soi, campa cent’anni”. Literalmente quiere decir: “Quien se ocupa de sus asuntos, vive cien años”. Este dicho encarna el concepto de no ver, no oír y no hablar, al cual nos referimos en italiano con la palabra “omertà” o comportamiento “omertoso”. Implica el hecho de aceptar la existencia de dos estados, de no protestar, de convivir por un lado con las instituciones estatales y por otro,con las distintas organizaciones criminales que se distribuyen el territorio italiano según un esquema que podríamos llegar a definir como feudal.
Existen diferentes tipos de mafias y según el lugar de procedencia reciben nombres distintos. La más común es la siciliana, que es la Mafia propiamente dicha. Otros nombres conocidos son la N’drangheta de Calabria y la Camorra de Campania (Nápoles). Distintos nombres que indican lo mismo: corrupción, tráfico de drogas y armas, prostitución, extorsión, estafa. En pocas palabras, el control total del territorio, que se intenta conseguir por distintos medios, incluso a través de actividades legales y políticas.
Últimamente, gracias al cine y al bolígrafo de algunos, se ha dado luz a la cara más cruel de la mafia, en concreto de la Camorra, tal y como muestra la película Gomorra. Pero también existe una mafia que se mueve y toma su fuerza en la sociedad a través de las relaciones familiares, amistosas y de negocios. Es decir, que además de un capital económico, la fortaleza y la duración en el tiempo de la mafia se basan en la fidelidad de las personas, ya sea porque están implicadas de forma directa o indirecta, o por miedo a ser involucradas en situaciones ilegales.
El miedo juega un papel importante, suscita el comportamiento omertoso del que la mafia se alimenta, que va creciendo con las necesidades y los intereses de las personas, que en muchas ocasiones no son de carácter económico, sino relativos a la preocupación de poder vivir tranquilos, sin arriesgar la propia vida o la de algún conocido.
Las alternativas para los ciudadanos son o un estado en buena parte ausente u otro “estado” eficiente, sin burocracia, que actúa según intercambios de favores que tarde o temprano pasan factura, llegando a las amenazas o incluso a consecuencias más graves.
Un detalle que muchas veces se desconoce es que en la mayoría de las ocasiones los favores son ofrecidos por conocidos, incluso también se dan casos en que ellos mismos crean las condiciones oportunas para que uno llegue a necesitar su ayuda. Crean la necesidad para mantener un status quo de subdesarrollo y degradación del territorio y así sustituir a las instituciones en sus funciones. De este modo, la población critica al Estado e indirectamente se refuerza el apoyo a las organizaciones criminales.
Sigue habiendo mafia porque nunca se ha derrumbado su poder gracias a la peculiaridad de que las mafias cambian en la sociedad actual con mucha más rapidez que las instituciones.
Una característica de la mafia es el hecho de ser transnacional, es decir, la mafia no existe únicamente en Italia. La mafia hace negocio y cobra a sus deudores en todo el mundo, sólo que en Italia se añade un aspecto cultural, y es que todos saben cómo funciona. Todos aceptan la existencia de los dos estados y todos saben que donde no llega uno llega el otro.

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