Cuatro caminos estratégicos

Josep Maria Carbonell. Ex Presidente del Consell Audiovisual de Catalunya
El camino recorrido durante estos treinta años de democracia es sin duda positivo y esperanzador. A pesar de que la mediocridad parece imperar en casi todos los ámbitos de la vida pública y que la mediatización de la política está facilitando la degradación del espacio público y institucional debemos reconocer que el recorrido hecho por España desde la transición, nos ha permitido asumir unas cotas de progreso, libertad y desarrollo inéditas en su historia moderna y contemporánea.
Para seguir este recorrido y mejorar nuestro sistema, propongo cuatro líneas estratégicas de futuro: Profundizar en la reforma de los poderes y en especial del poder judicial y del poder legislativo. Sobre este último es necesaria la reforma del senado, para que se convierta realmente en la cámara de representación de los territorios que forman España. Por otra parte, la extensión del modelo alemán mixto –mayoritario y proporcional– obligaría a una mayor relación de los diputados con las demarcaciones electorales y sustraer parcialmente los poderes excesivos de los aparatos de los partidos en la formación de las élites políticas. Pero probablemente el gran tema es la reforma del poder judicial. Es la gran reforma pendiente. Una reforma que debería sobre todo garantizar tres objetivos esenciales: independencia –de los partidos, del Ejecutivo, de las asociaciones profesionales – , responsabilidad, es decir, control público de sus actuaciones, y una modernización que no debe demorarse más.
Checks and Balances. Una de las grandes aportaciones de la tradición anglosajona es la necesidad de las “vigilancias” y “frenos” de los poderes públicos. Cuanta más vigilancia pública y control de los poderes, más democracia. Cuanta más transparencia de la actuación de los poderes mayor calidad de la democracia. La democracia representativa es a la vez un sistema de articulación de los poderes y un proyecto cívico y cultural de una comunidad. España debe profundizar en los métodos y en los valores de la democracia.
Federalización asimétrica del Estado. El “café para todos” de los años 80 y 90 pudo ser positivo para la transición y democratización de España pero a todas luces no ha resuelto la otra gran asignatura pendiente: el encaje de Cataluña, País Vasco y Galicia. El camino juntos, guste o no, es de de la federalización asimétrica. Este camino juntos parece imposible o no se quiere desde muchos ámbitos de poder. Tengámoslo claro: o es éste el camino, o la perspectiva de la independencia de Cataluña, el País Vasco y Galicia parecerá para muchos la única alternativa.
Como consecuencia de nuestra corta y precaria cultura democrática, nuestro sistema de comunicación es francamente mejorable. En relación a la calidad y a la pluralidad. Hoy en día el peso de las redes de comunicación audiovisual juega un papel muy importante en la socialización de la opinión pública y en el conjunto de la ciudadanía. Existe una correlación entre la calidad del sistema de comunicación y la calidad de nuestra democracia. Éste es un reto decisivo.

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