Heroína cotidiana

Elisabet Sanz
No voy a hablar de mis dotes culinarias ni de mi talento para tocar el piano ni del don que tengo para las matemáticas. No hablaré de mi perseverancia ni de mi gran capacidad para gestionar conflictos y tomar decisiones. No hablaré de todas estas cosas porque carezco de ellas.
Últimamente me sorprendo preguntándome cuántas otras personas han vivido y sentido lo mismo que yo vivo y siento en esta época de mi vida. Soy madre de tres niños pequeños, trabajo como maestra de secundaria, me esfuerzo mucho cada día para que todo fluya y creo que lo consigo. Según como se mire todo esto tiene algo de heroico y a la vez constituye una existencia casi idéntica a la de muchas otras mujeres que viven y han vivido en otras épocas en las mismas circunstancias que yo. Estoy de acuerdo con la idea de que cada persona es única. Pero a la vez todos nosotros reencarnamos unos procesos vitales que tienen que ver con el hecho de ser persona, de estar en el mundo. Es este simple hecho, el de existir, el que a mí se me da bien. Disfruto de estar viva, de mis circunstancias tan intensas, de lo que aprendo en el día a día.

Revistas del grupo

Publicidad