Frases hechas, no

Rosario Bofill
A menudo nos encontramos con que ha muerto el marido de una amiga, o el hijo de una amiga, o alguna persona a la que queremos. Nos gustaría, de alguna manera, aliviar el dolor de los que quedan o al menos que sepan que nosotros lo compartimos.
Yo creo que lo primero que hay que hacer, cuando se trata de poner unas letras a los que le quisieron, es no usar frases hechas. Que no se vea como una mera fórmula social. Pensar qué nos gustaría que nos dijeran a nosotros. Recordar al ser que ha fallecido con sus cualidades en los ratos, por ejemplo, que hemos compartido con él (tampoco frases hechas).
Lo que pretendemos es acompañar en lo posible esos momentos tan duros. Sabemos que no podemos aliviarles el dolor, pero queremos que sepan que estamos con ellos más que nunca. Todo lo que podemos hacer es eso, brindarles nuestra compañía.
Actualmente no suelo poner pensamientos religiosos, porque no sé sus creencias, solo lo hago en caso de gran intimidad.
Recordarles, eso sí, porque lo creo que el que se ha ido los acompañará toda la vida: su recuerdo, su afecto casi, casi su presencia. Que piensen y cuenten con él como alguien que ha sido tan cercano que no se va ni se olvida fácilmente.
He recibido cantidad de pésames y los que he agradecido más son los que he visto más sinceros.
De todas maneras, cualquier recuerdo que tengan con uno en momentos tan tristes siempre se agradece.

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