Aurora Luque, el valor de las palabras  

Aurora Luque, el valor de las palabras


Por Francisco Díaz de Castro, poeta

El Ciervo A lo largo de tres décadas de escritura, Aurora Luque (1962) ha consolidado una poética tan coherente como rigurosamente personal en la que la poeta almeriense propone una compleja síntesis de referentes clásicos y vida contemporánea. El mundo de la Antigüedad que sirve de sustrato a la inspiración y a la escritura de Aurora Luque ofrece renovada vitalidad al encarnarse en una escritura poderosamente actual en la que los problemas íntimos y colectivos del ser humano de nuestro tiempo se abordan desde una gran riqueza creativa de lenguaje y pensamiento.

Aurora Luque trata siempre de ir más hondo con su propio mundo de palabras en torno a la conciencia de una protagonista cuya realidad de género femenino toma carta de naturaleza con todo el vigor de una inteligencia y una riqueza de imágenes que dan intensidad a la búsqueda de un sentido personal y colectivo del vivir. Vitalismo lúcido, erotismo y sensualidad, reflexión honda, misterio y magia de las palabras, celebración del instante y conciencia trágica del tiempo son las bases de una poesía esencialmente afirmativa, de índole epicúrea, en la que los valores del eros y del ágape despliegan a lo largo de sus libros sus matices apasionados, alegres, irónicos a menudo, trazando una crónica del vivir abierto al placer de la compañía, de una naturaleza esencialmente marina vivificada por la elementalidad de los mitos clásicos y por el conocimiento del mundo, por los nombres amados que jalonan sus lecturas, por el contraste entre un ideal existencial y las sombras de una realidad en la que lo colectivo va tomando otros tonos más críticos y polémicos, particularmente en sus últimas entregas.

En el viaje interminable de su poesía en pos de la libertad, la celebración de los días y las noches —ese carpe noctem de raigambre horaciana y de feliz acuñación personal— reviste a lo largo de sus libros, desde Hiperiónida (1982) y Problemas de doblaje (1990) a Personal & político (2015), Gavieras (2020), una urgencia cada vez más acuciante por la conciencia de la temporalidad que se impone, en pugna con la voluntad y el instinto hedonista. El desengaño del tiempo, las pérdidas decisivas, la observación de los mitos y los ritos del presente, toda la sabiduría acumulada sobre el propio sentir, van dando lugar a una cada vez más intensa indagación en la expresión, en el valor de las palabras, que a veces exigen ser creadas o re-creadas —“babelias”, “gaviera”, “afrodisiar”, “neodanaides”, etc., para avizorar el sentido o sacar al lector de su comodidad rutinaria.

El feminismo activo de Luque, radical y luminoso, solar como su propia poética, se abre paso decisivamente en Personal & político y Gavieras para formalizar con absoluta claridad el posicionamiento de la poeta, personal y político. Mucho que ver con su elaboración intelectual y poética tienen sus ediciones de autoras relegadas, sus traducciones de Safo, de las poetas grecorromanas, de Renée Vivien, María Lainá o Louise Labé.