Buenas noticias de casa  

Buenas noticias de casa


Jaume Boix
Director de El Ciervo

Hablar de uno mismo no se tiene hoy por un rasgo de cortesía aunque en otro tiempo sí lo fuera: “Ahora cuéntame, extranjero, quién eres, en qué nave has venido, cómo se llamaban tus padres...” Y Ulises no paraba de hacerlo, exagerando a menudo, a veces mintiendo. Sírvanos esta invocación al más clásico de los clásicos de la lectura como escudo para hablar de nosotros, pues tenemos buenas noticias (ojalá sirva de precedente).

El CiervoEl Ciervo ha sido distinguido con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2020. Es una alegría que desde el Ministerio de Cultura se reconozca y se dé a conocer el trabajo de nuestra revista, y no cabe sino agradecerlo tanto a quien lo otorga como a quienes lo reciben, que son todos los que dan vida, aliento y alimento a El Ciervo: consejeros, suscriptores, redactores, colaboradores, amigos y demás familia, la gran familia de esta casa modesta que en su pequeñez encuentra grandeza y en su vejez septuagenaria el elixir de su vitalidad. Este premio nos obliga y nos compromete: dicho quede, pues, que vamos a seguir fomentando la lectura, empezando por la nuestra.

Esta buena noticia nos llegó por teléfono cuando estábamos preparando el número actual dedicado a la poesía y tratábamos de ordenar la avalancha de originales, papeles y plicas participantes en el Premio Lorenzo Gomis. Al oír la conversación, la cabeza de un compañero asomó por detrás de una montaña de sobres y versos: “¿Y del fomento a la escritura no dice nada el premio?”, preguntó. Y es que no unas cuantas docenas sino 315 personas de todos los rincones del país se animaron a pensar, componer y responder a la convocatoria, de manera que recibimos, encantados, más de 800 poemas. Modestamente expresado, eso parece un éxito. En las páginas del Pliego de Poesía encontrarán el resultado. Y en la portada de la revista, una bella evocación de la sutilidad de lo poético en la nervadura de una frágil hoja otoñal convertida en velo que matiza o tamiza la mirada. Esta bella imagen incluye además un guiño a otra coincidencia feliz: su autora, Sonia Pulido, ha ganado también este año el Premio Nacional de Ilustración. Doble alegría. Fortuna es ciega, pero ve.

Estas concomitancias no las interpretamos, naturalmente, como una carambola de billares sino como un acto de justicia poética que habría hecho sonreír a Lorenzo Gomis, un poco abrumado por tantos versos convocados por su nombre. Lorenzo, a quien tanto recordamos, nos dejó hace 15 años convencido de la improbabilidad de una revista que llevaba 50 años dirigiendo. Estaría seguramente contento de saber que El Ciervo sigue tan improbable como siempre, e incluso gana premios a los que no se presenta.

También en estos días de pandemia y mascarilla se ha fallado el Memorial Joan Gomis de Periodismo Solidario. Lo ha ganado un documental sobre una experiencia piloto puesta en práctica en la escuela de un barrio donde se educa en los valores de la paz. Se enseña a practicar civismo, eso que tan poco abunda y que para el filósofo (y teólogo) coreano-berlinés de moda Byung-Chul Han explica el éxito de la lucha contra la covid en Japón y otras democracias orientales. El Memorial premia también la trayectoria de dos periodistas que recorren el mundo mostrando cómo el agua da vida y da muerte. Educación y agua. Si son dos bienes de primerísima necesidad, parece pertinente preguntarnos por qué escasean. ¿Qué hacemos mal?

Tantas cosas, claro. Pero incluso en un tiempo doloroso como este se divisa, si se quiere, una leve luz en la tiniebla. Puede ser un espejismo, pero qué es la esperanza sino una expresión de voluntad, el deseo de aguantar, de levantarnos y seguir. Así, terminamos este mal año con buenas noticias de premios, y no debemos pedir perdón por ello. Fomento de la lectura, poesía, periodismo solidario, 70 cumpleaños y seguimos buscando esa luz. Qué más queremos. Pues, sí: hacerlo juntos, con todos ustedes, y que seamos muchos más.