La Transición empezó en los cincuenta  

La Transición empezó en los cincuenta

Antonio Ruiz Va, Emilio Criado y Álvaro González de Aguilar
Vice Presidente, Tesorero y Secretario General de la Asociación de Amigos del SUT (sut.org.es)

Un cumpleaños feliz del SUT y ‘El Ciervo’

Para la Asociación de Amigos del SUT (Servicio Universitario del Trabajo, 1950-1969), es una gran satisfacción aceptar la invitación que nos hace la revista El Ciervo para compartir este prestigioso e histórico espacio de cultura y pensamiento, y celebrar conjuntamente los 70 años de la creación de ambas instituciones: el SUT y la revista El Ciervo. Quisiéramos comentar la curiosa, o quizá no tanto, coincidencia de cumplir ambos la misma edad.

En el albor de la década de los 50, un grupo de jóvenes universitarios católicos catalanes, alejados de la práctica oficial del nacionalcatolicismo, empiezan a moverse y a definir un proyecto de publicación de pensamiento, cultura y opinión evangélica, algo insólito en el panorama de aquellos años. Acabaron creando El Ciervo, que representó, y sigue representando, el santo y seña de un segmento de la ciudadanía que supone la mejor evidencia de una cultura sana y viva, con valores que han conformado una parte importante del perfil sociológico de nuestra sociedad.

El CiervoPor aquellos mismos momentos, en Madrid, el jesuita José María de Llanos, el padre Llanos, rondaba cercanías de pensamiento inusuales dentro de su pertenencia a un catolicismo integrado o al menos muy cercano a la Falange. Entre sus peculiaridades destacaba su creencia en que las juventudes universitarias tenían que conocer el mundo del trabajo, tan alejado de la realidad de los estudiantes. El mundo del trabajo, en aquellas épocas era, en general y mayoritariamente en muchas zonas de España, pobreza, muchas veces extrema, con un enorme nivel de analfabetismo, y explotación, particularmente, en tantas zonas suburbiales de las grandes ciudades, todavía en reconstrucción tras la contienda civil, procedentes de la emigración interior desde las zonas más depauperadas de nuestro país en busca de salir del hoyo de la pobreza sin límites ni esperanza.

Llanos organizó una pionera experiencia con un pequeño grupo de universitarios, que en el verano de 1950 se dedicaron a trabajar en las minas de oro de Rodalquilar, en Almería, como peones. La difusión de estas experiencias, en una universidad clasista, pero que veía alumbrar nuevas generaciones no directamente implicadas en la guerra civil, abiertas a conocer la complejidad de la realidad española, hizo que aquel contacto con un proletariado que subsistía en unas condiciones de vida realmente deprimentes fuese aumentando año tras año. Así, la asistencia de universitarios fue creciendo exponencialmente. Entre 1950 y 1969 se celebraron más de 450 campos de trabajo a lo largo de la geografía de España para trabajar en explotaciones agrícolas, mineras, conserveras, de pesca y de grandes obras públicas. Aquellas experiencias significaban ineludiblemente una transformación irremediable de las conciencias personales, acostumbradas a una forma de vida enormemente alejada de lo que vivían en los veranos del SUT.

La motivación y origen de los estudiantes era muy diverso y en aquellos grupos de trabajo se daba una interacción humana y una transferencia de voluntades, significados y futuros, de extraordinaria importancia para el desarrollo de dichos estudiantes.

El SUT se crea, inducido por el padre Llanos, dentro de la estructura del SEU, el Sindicato Español Universitario, parte de la superestructura oficial del Movimiento Nacional.

El transcurrir de la vida del SUT en sus 19 años de vida se centraba en su inicio en dos tipos de actividades básicas, las experiencias de los Campos de Trabajo en verano y el Trabajo Dominical, consistente en la dedicación de los universitarios durante los fines de semana del curso escolar, y muchas veces cuando tenían un momento libre, a ayudar a los recién llegados a los suburbios de las grandes ciudades, ya fuese a terminar las chabolas que debían guarecer a sus familias, orientarles en resolver gestiones administrativas o a redactar textos que requerían para formalizar su busca de un trabajo de subsistencia. Y a partir del año 1962, las Campañas de Alfabetización de Adultos en las zonas más deprimidas de nuestra geografía se añadieron a esas dos actividades clásicas del SUT. Se trataba de ayudar a los mayores o a cualquiera que requería una mejora en su formación básica para que pudieran leer las cartas que les mandaban los hijos o familiares emigrados por Europa, gestionar su propia emigración o aprender a firmar para superar la vergüenza de hacerlo con la huella digital.

La actividad del SUT cesó en 1969. El final de la campaña de alfabetización del verano del 68 en la provincia de León, coincidió con una huelga en una mina en que se desarrollaba un campo de trabajo. Las autoridades de la Comisaría para el SEU decidieron despedir a los estudiantes del campo, a lo que lo que se negaron los universitarios que ejercían las tareas de organización y gestión de las actividades del SUT, lo que supuso la decapitación de la organización. El movimiento estudiantil español estaba en plena eclosión, mayo del 68 había ocurrido, y las contradicciones acumuladas entre los sutistas y la Secretaría General del Movimiento se habían vuelto irresolubles.

Muchos años después, un reducido grupo de antiguos sutistas decidieron recuperar la memoria de aquellos 19 años que tuvieron mucho que ver con la transformación de la conciencia social y democrática de más de 14.000 universitarios de toda España. Para ello se creó una Asociación que permitió la recogida de la información dispersa tras la desaparición de los archivos oficiales, y propició la realización de un documental, La Transición silenciada, dirigida por Miguel Ángel Nieto.

A modo de, quizá, nada casual coincidencia, señalemos, puesto que estamos hablando desde El Ciervo, que personas como Alfonso Carlos Comín, tan estrechamente ligado a la revista fue sutista, como lo fue J.A. González Casanova, infatigable miembro aún hoy de su comité de dirección. Y puesto que celebramos este aniversario en Barcelona, recordamos a personas como los hermanos Gomis, Jordi Borja, Ignasi Urenda, Jaume Lorés, Raimon Obiols, Pasqual Maragall, Isidre Molas, Vicenç Navarro, Dolors Renau o Manuel Vázquez Montalbán entre otros varios centenares que, seguramente, vivieron en el SUT experiencias transformadoras.

Como coda de esta breve síntesis histórica, el dato de que el padre Llanos terminó su extraordinaria aportación a una visión honesta, sincera y comprometida de la vida en el Pozo del Tío Raimundo, militando en el Partido Comunista de España. Ayudó a transformarse a muchísimas personas. Empezando por él mismo.