Portugal, de moda y sin clichés  

Portugal, de moda y sin clichés

Catarina Vaz Pinto
Concejala de Cultura y Relaciones Internacionales. Câmara Municipal de Lisboa

Lisboa, la ciudad múltiple que se dice en plural

Lisboa se presenta ante nuestros ojos con todo su pasado histórico, que se manifiesta en un patrimonio único, material e inmaterial, pero, al mismo tiempo, se impone como capital contemporánea, múltiple, y con una clara apuesta en la cultura como eje fundamental para su desarrollo.

La cohesión social es un objetivo nunca alcanzado y supone una de las principales obligaciones del Ayuntamiento: es fundamental su promoción, sin ignorar que no hay una, sino muchas y distintas Lisboas, no una, sino distintas identidades que se congregan en un mismo espacio urbano.

El CiervoCuando, en el siglo XIII, Lisboa se impone como capital del país, la multiculturalidad y convivencia pacífica entre diferentes culturas y religiones era un hecho bien conocido del que dan testimonio variados documentos históricos. Aunque más tarde las circunstancias se vean alteradas con la entrada en juego de la persecución religiosa, la Lisboa atlántica se abre al mundo, lo que permitió que a la capital portuguesa llegaran innumerables influencias y gentes de África, Asia y América, que de alguna manera aquí encuentran su lugar.

Si una característica hay que se puede otorgar a Lisboa a lo largo de los siglos es su capacidad de resiliencia y resurgimiento; múltiples fueron los retos que se impusieron y que hubo que superar a lo largo de los siglos, de los cuales se destaca, incluso por su impacto internacional, el terremoto de 1755, del que resultaron grandes trasformaciones no solo en urbanismo, sino también en el cambio de mentalidades, como dejan constancia distintos escritos de pensadores de la Ilustración, de los cuales Voltaire es el más conocido.

Desde la Revolución de los Claveles en 1974 y hasta ahora, Portugal ha pasado por grandes cambios políticos, económicos y sociales, sin dejar de encontrar distintos desafíos que superar. Hoy se considera que Lisboa es la capital de un país moderno y diverso, caracterizado por un espíritu tradicionalmente abierto y tolerante. La capital portuguesa es uno de los destinos europeos más buscados no solo por el turismo, sino incluso como lugar para vivir y trabajar, lo que refuerza su vocación de capital multicultural.

Desde el punto de vista de la promoción cultural, el Ayuntamiento de Lisboa sabe que la cooperación internacional y la promoción de la diversidad son puntos orientadores fundamentales de las políticas que importa llevar a cabo. Entre ellas se pueden enumerar algunas como la elección de Lisboa como Capital Iberoamericana de Cultura en 2017, o acciones como la puesta en marcha de la feria de Arte Contemporáneo Arco Lisboa, coorganizada en los últimos tres años con Ifema.

La luz de Lisboa es bien conocida por pintores, fotógrafos y poetas. Si se añade que tenemos un clima templado, se comprende que la calle, el espacio público, sea el lugar fundamental de convivencia y encuentro, y por ello también lugar de cultura. El arte urbano tiene aquí una oportunidad de representación que no tiene desperdicio, y el Ayuntamiento lo fomenta de forma respetuosa, e incluso articulada, con la herencia urbanística y arquitectónica.

A pesar de lo dicho, la Lisboa capital global no deja de ser una pequeña ciudad en comparación con otras de Europa, y es, en primer lugar, una ciudad de bairros (barrios), que son como pequeñas aldeas con características identitarias únicas y distintas, de las que resulta una multiplicidad de aportaciones identitarias paradójicamente mutables y permanentes que están en el núcleo de lo que significa Identidad Lisboeta. Al urbanismo y arquitectura seculares, a los restaurantes típicos donde se puede escuchar fado, se suman de modo armónico nuevos espacios de ocio y arte donde turistas y locales pueden disfrutar como en otra cualquier capital cosmopolita, como Alfama, Bairro Alto y Cais do Sodré. En Martim Moniz, Intendente y Anjos se aglutinan un sinfín de nacionalidades con sus tradicionales comercios y restaurantes, que dan lugar a una heterogeneidad de gentes, olores y sonidos que se congregan en un mismo espacio cultural, social y étnicamente diverso. Estos distintos bairros son lugares culturales por antonomasia que hay que mantener, respetar y promocionar por su diversidad social y étnica, con sus manifestaciones y dimensiones culturales, patrimoniales y religiosas únicas y distintas.

Como todas las capitales, Lisboa no es una, sino varias ciudades. A la hora de pensar estrategias de desarrollo cultural específicas, y teniendo como objetivo la cohesión social y la creación de una ciudad abierta e inclusiva, atractiva y distinta, resiliente y sostenible, que pueda corresponder a los retos de nuestro tiempo que se caracterizan sobre todo por la mutación, es fundamental tener en cuenta que la identidad de Lisboa es algo que se dice en plural.