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Publicaciones de Redacción El Ciervo

Dámaso Alonso (1898-1990) es recordado por su libro Hijos de la ira, de 1944, que irrumpió con toda su fuerza existencialista en plena posguerra española. Pero en la década siguiente escribió quizás algunos de sus poemas mejores, aunque no se cuidaría de agruparlos en libro hasta muchos años después, en 1981, bajo el título de Gozos de la vista. A él pertenece este estremecedor poema, recogido también en el reciente "Pliego de Poesía" de El Ciervo, nº 782 (julio-agosto 2020). Leer más
Especular económicamente con una pandemia mortal es un crimen y da rabia. Hacerlo políticamente da bastante pena. Ignora que la razón de un tentetieso, lo que le impide caer o vencerse, no está en el hueco de la figura sino en el peso de su fondo. Y en este asunto el fondo dice que cuando ocurre una desgracia la gente se vuelca para ayudar en lo que sea. Nada cuenta más ni hay más cuento. Pasa en todas partes porque propio es de los humanos mostrar lo mejor (lo peor también) de la humanidad, pero sí parece que aquí tenemos una manera más vibrante de manifestar la solidaridad, esa virtud. Antes la llamaban caridad. Leer más
El lenguaje tiene poder no solo porque sirve para comunicarnos sino porque, si es que lo hacemos, con él pensamos. Las palabras son unidades básicas del lenguaje, ladrillos con que levantamos las ideas que rigen nuestra forma de obrar, incluso de ser, y nos permiten relacionarnos, comunicarlas. Cierto es que a menudo decimos antes de pensar, y no pocas veces lo lamentamos, cosa que demuestra la importancia de medir las palabras, de conocer su valor y su peso, su significado, porque hablando se entiende la gente o no se entiende. Las palabras no solo tienen poder sino que lo dan: con palabras pedimos, amamos, sentimos, soñamos, herimos, sanamos, aprendemos, engañamos, mentimos. Quien domina el lenguaje domina el poder y de ahí esa pelea y el afán muchas veces ridículo pero siempre eficaz por controlar lo que llaman relato o discurso aun a costa de manipularlo sin remilgos. Así se desfiguran, se embadurnan y disfrazan las palabras a fin de que no sirvan para entendernos sino para enredarnos. Nos quitan, nos hurtan la palabra y su sentido, y uno, hecho un lío, no sabe ya cómo pensar. Leer más
Para el blog de esta semana, tenía hilvanada mi colaboración. No me podía alejar del tema COVID-19, no me sale, no se puede. Pero llegó la notícia de una pérdida cercana a causa suya: Eduardo Cierco, colaborador y amigo desde hace más de medio siglo. Era tan próximo a nosotros, intelectual y emocionalmente, que, antes de que el virus le quitara la vida, estaba escribiendo un texto sobre su relación con El Ciervo, con motivo de los 70 años de la revista. Como primer recuerdo y homenaje, hemos pedido un texto a su nieto, Fabián, tantas veces intermediario entre El Ciervo y Eduardo. Vendrán otras palabras para un recuerdo largo porque Eduardo llegó para quedarse con nosotros. Nos deja esa calidez que le era propia y que nos confortará siempre. Leer más
Considera Ramón Irigoyen que quizás las traducciones de Constantino Cavafis (1863-1933) realizadas por el poeta Lázaro Santana estén entre las mejores que circulan en español. Tienen, dice, "una arquitectura de poema perfecta". Damos aquí la espléndida versión suya del poema "Los troyanos", incluida en su antología 75 poemas de Cavafis (1973). Leer más